Como tantos otros barcos históricos, el portaviones USS Lexington se convirtió en museo después de prestar sus servicios a los Estados Unidos de América durante la Segunda Guerra Mundial, desde entonces algunos visitantes han afirmado encontrarse con un fantasma.
Lo curioso es que ningún miembro del personal del museo se ha cruzado con la aparición. Los visitantes que lo han visto describen al fantasma como un chico de unos veinte años aproximadamente, vestido elegantemente con un uniforme blanco de la marina, pelo claro, ojos azules y cojo de una pierna.