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Después se degolló a si mismo. Lo realmente increíble es que un equipo de psíquicos hicieron la ouija en la clínica que permaneció cerrado. Y contactaron con Adalberto, el asesino. El negaba con este tablero haber realizado los asesinatos, dijo que no fue el,fue la cocaína. Y se negaba a abandonar en alma la clínica, situada en un apartamento que iva a ser vendido.
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